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jueves, 19 de diciembre de 2013

Ravioles con salsa y cordero

Recetas de pastas.


Aprendamos a cocinar una nueva receta online, esta vez nos iremos a la categoría de las pastas con la receta de Ravioles con salsa y cordero que no encargaremos de hacer desde la masa hasta el relleno, comencemos ya mismo.

Ravioles con salsa y cordero
Ravioles con salsa y cordero

La receta de ravioles con salsa y cordero está pensada para 4 a 6 personas con un tiempo estimado de preparación de 60+ minutos, clasificada en recetas de pastas, segundos platos.

Ingredientes Ravioles  con salsa y Cordero

Para la pasta
  • 1 kilo de harina
  • 5 huevos frescos
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 yema de huevo diluida en agua para pintar la masa
  • Sal
  • Agua tibia
Para el relleno y salsa
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 700 gramos de paleta de cordero picado fino
  •  2 cebollas ralladas
  • 1 zanahoria rallada
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 cucharada de harina
  • 1 copa de vino blanco
  • 1 lata de tomates perita
  • 500 cc de caldo de carne
  • ½ cucharada de orégano seco
  • 1 hoja de laurel
  • Sal fina
  • Pimienta molida negra
  • 300 gramos de queso rallado
Como hacer ravioles con salsa y Cordero
  1. Empezaremos por la masa, en una mesa de trabajo vertemos 900 gramos de la harina casi la totalidad formando un volcán. En su interior ponemos lo huevos sin batirlos, aceite de oliva y sal a gusto.
  2. Comenzamos a mezclar los ingredientes para generar un bollo. Amasamos ahora hasta conseguir una consistencia homogénea y una superficie lisa. Tapamos el bollo con un lienzo y lo dejamos descansar al menos 30 minutos para que la masa se relaje y luego no resulte difícil estirarla.
  3. En este punto comenzamos la preparación del relleno de cordero. En una cacerola con aceite de oliva caliente incorporamos la carne de paleta picada bien pequeña. Puede ser cortada a cuchillo o por una máquina de cortar carne.
  4. Salpimientamos y cocinamos por 3 minutos a fuego moderado, removiendo con una cuchara de madera. Luego adicionamos las cebollas y la zanahoria (ralladas) y los ajos picados. Cocinamos por 3 minutos más y espolvoreamos con una cuchara de harina. Revolvemos durante 1 minuto y sumamos el vino blanco para dejarlo evaporar por 2 minutos. Agregamos el contenido de la lata de tomates perita, previamente picados, y cubrimos con el caldo de carne. Rectificamos la sazón con la sal y pimienta e introducimos el laurel y el orégano. Cocinamos a fuego bajo y tapado por 30 minutos.
  5. Volvemos a la masa, el bollo que dejamos anteriormente lo dividimos en dos mitades y comenzamos a estirar la masa con un palote de madera. Nos ayudamos espolvoreando con la harina residual. La idea es formar dos láminas de masa de aproximadamente 1,5 a 2 mm de espesor, para luego plegar las masas y reservarlas cubiertas con un lienzo.
  6. Continuamos con el relleno, lo sacamos del fuego, lo colamos y recuperamos el jugo dejando dentro del colador para que drene y caiga dentro de la cacerola. Presionamos la carne y las verduras del relleno con una cuchara de madera, para que pierdan el máximo de líquido posible. Ese jugo recuperado, en realidad, la salsa atomatada con el sabor del cordera, será la salsa de nuestros futuros ravioles. Una vez bien escurrido el relleno, eliminamos la hoja de laurel y lo colocamos dentro de algún recipiente, adicionamos el queso rallado, mezclamos bien y refrigeramos un poco.
  7. Disponemos sobre la mesa de trabajo con harina una de las láminas de masa. Cada 6 centímetros colocamos un copete de relleno de cordero del tamaño de una nuez. Trabajamos de la misma forma hasta que cubramos la masa por completo, pintamos con la yema de huevo diluida en agua entre los intersticios de masa que no tienen relleno y cubrimos con la otra lámina presionamos con una tablita de madera en los bordes y luego cortamos los ravioles con una rueda de cortar pasta. Enharinamos los ravioles los cubrimos con un lienzo y los llevamos al refrigerador por 30 minutos.
  8. Cocinamos finalmente los ravioles en una cacerola con abundante agua hirviendo con sal y un chorrito de aceite. Al subir a la superficie los retiramos, los escurrimos y los disponemos en la salsa para terminar su cocción y que adquieran un sabor extraordinario.
Para servir: lo hacemos junto con la salsa de su propio jugo de cocción y si lo deseas puedes espolvorear con queso rallado.
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